domingo, 19 de noviembre de 2017

Tu paz interior comenzará el día que no permitas que te manejen.


Nuestra paz interior comienza en el mismo día en el que no permitimos que nos manejen.
Es ahí cuando nuestras emociones no pueden ser manipuladas en base a creencias insanas y exigencias ajenas.
Esa sensación de paz es el fiel reflejo de que hemos tomado una decisión correcta. Ese es el signo más evidente, gracias al cual tendremos la garantía de mantener un equilibrio mental y físico.
Así, lo que debemos pretender es manejar las expectativas que tenemos sobre nosotros mismos. Evitar las reacciones ante las ofendas y las alabanzas, para no pecar de coléricos ni de vanidosos.

Cuando vivimos sometidos a lo que otros esperan o buscan en nosotros, estamos priorizando las opciones de los demás y no escuchando lo que verdaderamente nosotros necesitamos.

Por eso es esencial que nosotros tomemos nuestras propias decisiones, pues solo ese salto al vacío puede llenarnos de paz y generar grandes dosis de valentía, responsabilidad y bienestar emocional.

“He de tener serenidad para aceptar las cosas que yo no puedo cambiar, valentía y entusiasmo para poder cambiar las que sí puedo, y la sabiduría necesaria para distinguir entre lo que puedo y lo que no puedo cambiar”.

-Reinhold Niebuhr-

http://www.diapordiamesupero.com

Esta historia zen nos recuerda que más dice la crítica de quien critica, que de quien es criticado


Bankei Yōtaku fue uno de los grandes maestros zen japoneses, vivió durante años como un eremita y cuando finalmente alcanzó la iluminación, se negó a asumir una posición honorable dentro del monasterio y prefirió seguir ayudando en las labores de la cocina. Sin embargo, la fama de su sabiduría era tan grande, que llegaban alumnos de todas partes de Japón para que los guiara.

Se cuenta que, durante una de esas semanas de meditación, uno de los discípulos fue atrapado robando. El joven fue denunciado ante Bankei, para que este lo expulsara. Sin embargo, Bankei ignoró el caso.

Días más tarde, volvieron a atrapar al discípulo cometiendo un acto similar pero, una vez más, Bankei ignoró el asunto. Aquella situación enfureció a los otros discípulos, que redactaron una petición pidiendo que el ladrón abandonara el monasterio ya que no lo consideraban digno de estar allí. Si el maestro zen no lo hacía, serían ellos quienes abandonarían el monasterio.

Cuando Bankei leyó la petición, reunió a todos sus discípulos y se dirigió a ellos:

- Sois personas sabias - les dijo. – Conocéis la diferencia entre lo correcto y lo que no está bien. Podéis iros a otro monasterio a proseguir vuestro aprendizaje, si así lo deseáis. Sin embargo, este pobre joven ni siquiera sabe distinguir el bien del mal. ¿Quién le enseñará si no lo hago yo? Lo mantendré a mi lado hasta que aprenda.

Un torrente de lágrimas inundó el rostro del discípulo que había robado. En ese preciso momento, todo deseo de robar había desaparecido.

Todos pueden criticar, pocos pueden perdonar y ser compasivos

Algunas veces, una simple historia puede enseñarnos mucho más que un libro de filosofía. El enorme poder de las historias se debe a que sortean las barreras de lo racional, llegando a tocar las fibras emocionales, que son las que generan el conocimiento más profundo. 

De hecho, en el budismo se afirma que todo lo que merece la pena aprender, no puede ser enseñado. Se refiere a que los grandes aprendizajes, esos que nos cambian y transforman nuestra manera de ver el mundo, provienen del interior.

Bankei nos brinda una gran lección a través de esta sencilla historia y nos recuerda algo que gran parte de nuestra sociedad parece haber olvidado: la crítica dice más de quien critica, que de quien es criticado. Si queremos dejar huellas y construir realmente un mundo mejor, deberíamos practicar mucho más el perdón y la compasión.

Bankei nos invita a reflexionar sobre la facilidad con la que podemos darle la espalda a las personas que se equivocan, aquellas que no comparten nuestros puntos de vista o las que se comportan de manera contraria a nuestros valores. En vez de tender un puente, preferimos catalogarlas como “personas tóxicas” y alejarnos.

A nivel social a veces se producen auténticos linchamientos mediáticos, que refuerzan la idea de que está bien criticar, aunque no conozcamos a la persona, sus motivos y ni siquiera tengamos la certeza de que actuó mal. Lo hacemos porque nos reconforta pensar que existen el bien y el mal absolutos, esa idea nos transmite una ilusoria sensación de orden y seguridad.

Al juzgar al otro pretendemos colocarnos por encima, asegurándonos de que somos "mejores" porque no actuaremos de la misma forma. Así negamos la dualidad que existe en nuestro interior, y, de cierta forma, la proyectamos sobre el otro. Negamos los valores y actitudes negativas que nos asustan y creemos ver en el otro. 

Por supuesto, tampoco se trata de premiar los malos comportamientos, no hay dudas de que la sociedad debe mantener cierto orden, y por ello existen las reglas y castigos para quienes las incumplen. Tampoco se trata de asumir una postura masoquista poniendo la otra mejilla, en ciertos casos, alejarse de algunas personas es lo único que podemos hacer para preservar nuestro equilibrio emocional. Sin embargo, antes de apresurarnos a criticar a los demás y expulsarlos de nuestra vida con la etiqueta de “tóxicos”, sería conveniente tomarnos el tiempo para intentar ayudarles.

Sentir compasión por una persona vulnerable o que está sufriendo es una respuesta natural, nuestro cerebro está "programado" para ello. Perdonar a quien se ha equivocado y tenderle la mano para ayudarle a cambiar es mucho más complicado porque exige un acto consciente en el que debemos ser capaces de ponernos en el lugar de la otra persona. Este acto no solo demanda un gran esfuerzo sino también una gran confianza en uno mismo.

Sin embargo, si nos detuviésemos un momento para mirar más profundo, más allá del comportamiento, podríamos ver a la persona. Un estudio realizado en la Universidad de California reveló que las personas más críticas y mordaces suelen ser también las más vulnerables emocionalmente ya que utilizan la crítica como estrategia defensiva para esconder su fragilidad.

Esta preciosa historia zen nos anima a no apresurarnos a juzgar a las personas y aprender a perdonar, para ayudar desde la compasión a quienes no cuentan con las mismas herramientas que nosotros. A veces para ayudar basta con dar el ejemplo y mostrar que somos capaces de perdonar, sentir compasión y ser tolerantes.
Fuentes:
Schriber, R. A. et. Al. (2017) Dispositional contempt: A first look at the contemptuous person. Journal of Personality and Social Psychology; 113(2): 280-309.
Rincón de Psicología.

QUE NADIE TE ROBE TU ENERGÍA


Alguna vez te ha pasado que llegas a un lugar y sientes de inmediato la baja de tu energía y optimismo, o bien cuando alguien te está contando su vida y de la nada te llega un dolor de cabeza insoportable? Bueno, eso ocurre porque te rodean personas que roban tu energía, a las que los especialistas llaman vampiros energéticos.
Pero, ¿cuál es la mejor manera de identificarlos y mantenerlos lejos? Algunas personas tienen la habilidad de transmitirte buena vibra sólo con su presencia, pero hay otros que hacen lo contrario y, en pocos minutos, te hacen sentir estresada, vulnerable, culpable y, claro, totalmente agotada.
Estas son algunos síntomas que puedes sentir cuando hay un vampiro energético en tu vida:
·         Te duele la cabeza, el estómago o el pecho después de ver a esa persona.
·         Al poco tiempo, te sientes insegura, desmotivada o insatisfecha.
·         Tienes miedo de ser tú misma o de expresar lo que sientes frente a él o ella.
·         Simplemente no te sientes a gusto con su presencia.
Si no sabes mantener a raya tu energía, las personas negativas pueden convertirse en una piedra en el camino. Sus efectos pueden ser tan diversos como por ejemplo, dañar el ánimo de un día perfecto, impedir que salgamos adelante en nuestra vida laboral, lograr que permanezcamos solos cuando necesitamos encontrar el amor o hacernos dudar de alguna decisión importante.
Por otro lado muchas veces sus efectos son inadvertidos, nuestra vida simplemente no va bien y no podemos darnos cuenta de su influencia.
Evita tener en tu círculo cercano a personas negativas o envidiosas. No las necesitas y puedes vivir sin ellas, por completo. Sé que muchas veces no es posible cortar relaciones con esas personas, porque son familia, compañeros de trabajo o porque estamos ligados a ellos de alguna manera y para estos casos existe una manera de mantener a raya esas energías.
Lo primero es entender cómo esas personas nos afectan.
¿Alguna vez te ha pasado que tienes un amigo negativo que te busca, te llama y parece muy interesado en mantener tu amistad? Si eres alguien positivo es muy, pero muy probable que esto te haya pasado. Esta persona te busca porque tu energía le sirve y absorbe lo mejor de ti, si no eres consciente de esto, esa amistad te puede perjudicar mucho, te pueden comenzar a pasar cosas que no van bien en tu vida, ignorando el efecto que esa energía negativa tiene sobre tu vida.
Aunque estas personas parecen normales, son más peligrosas de lo que tu crees. Bueno estas personas se alimentan de tu energía emocional, intoxicando las relaciones que las rodean, no son fáciles de manejar porque no reconocen que actúan de forma inadecuada y se ponen a la defensiva o peor aún optan por tomar una postura de víctima con las frases típicas: “nadie me toma en cuenta”, “nadie me quiere”, y un sinfín de otras frases que imagino ya has escuchado.
·         Identifícalos: Y al tener claro quién te quita la energía y no deja nada positivo en tu vida ¡Aléjate!
·         Dar amor: Esta es una técnica que te funciona para todo, la próxima vez que alguien quiera lastimarte, regrésale mucho amor, compasión, bondad y empatía
·         Trabaja en ti: Tienes que hacer un escudo protector como el de los súper héroes, el que te protegerá de todo aquel que quiera hacerte daño.
Deberíamos mantener a nuestro alrededor sólo a personas con nuestro mismo ritmo, con nuestros mismos deseos, con nuestros valores y con nuestras ambiciones. Todo esto puede sonar egoísta y lo es, pero el logro de tu felicidad es tu responsabilidad y de nadie más.

https://consejosdelconejo.com

Sentires del Corazón...Las respuestas del Amor. Por Ashamel Lemagsa.


Amados….

¿Por qué el Amor debe estar ligado a una respuesta de reciprocidad?

¿Por qué casi inevitablemente esperamos una respuesta cuando amamos a alguien o algo?

Cuando actuamos con dedicación y amor en un trabajo, esperamos triunfos, beneficios o una respuesta que de alguna manera equilibre nuestra entrega y esfuerzo.

Cuando amamos a alguien, siempre esperamos que nos amen en igual medida y un poco más también…

Pero…

En este Plano Terrenal, de libre albedrío, de dualidad, de egos sin integrar al Ser Consciente… las respuestas generalmente no llegan, por lo menos de la forma que lo esperamos.

El ego/personalidad espera, exige o demanda una respuesta, pero el Ser Consciente simplemente vive la experiencia. 

Cuando la personalidad logra integrarse, fundirse al Ser Consciente, dejando  que la consciencia fluya en las experiencias a vivir, se deja de esperar, simplemente se acepta lo que llega en cada momento, más allá de lo sembrado.

Qué es más difícil de superar…

Esperar respuestas o no recibirlas…

No es sano esperar algo que los otros ni tienen en cuenta que deben respondernos y tampoco es positivo para nuestra vida recibir indiferencia, o no recibir respuestas, de los demás, pero debemos comprender y aceptar que los demás  no se sienten con la obligación de respondernos lo que nosotros esperamos recibir.

En cualquiera de los casos la ansiedad propia de la espera, nos lastima y cuando encima no recibimos una mínima expresión de afecto, agradecimiento o reconocimiento se siente una mezcla de desazón y frustración.

¿Cómo salir de esa sensación?

Cuando comprendemos que en este plano terrenal, somos todos seres individuales, independientes unos de otros, con evoluciones diferentes y por lo tanto, con respuestas diferentes ante las mismas situaciones, al aceptar esta realidad iniciamos un sendero de comprensión de la vida, sin aferrarnos a falsas ilusiones o expectativas.

Así comprendemos…

Que esperar respuestas es una pérdida de energía muy grande y por lo tanto, aceptamos dejar de esperar, por amor hacia nosotros mismos.

Algunos ejemplos de esperas que debemos aprender a soltar...

Generalmente, se espera amor de una madre hacia todos sus hijos por igual manera, pero no siempre se da esta circunstancia de entrega materna hacia todos sus hijos y las diferencias saltan a simple vista cuando comienzan las comparaciones y con ellas las diferencias y la inevitable separación entre los hermanos por las rivalidades incentivadas por la propia actitud de la madre al realizar comparaciones de manera conciente o inconciente.

También se espera que en un matrimonio, tanto el hombre como la mujer actúen con amor y solidaridad ante la enfermedad o los problemas cotidianos, pero no siempre la entrega en la atención hacia el otro se dá de igual forma...con paciencia y amor, es entonces, cuando comprendemos que hay “amor" en la bonanza, pero con los problemas el amor huye y solo quedan los reproches o la indiferencia.

Entonces…

Amar sin esperar respuestas de ninguna naturaleza es construir nuestro sendero de vida desde la compasión, el desapego y el amor ilimitado.
En el amor ilimitado como bien se describe a sí mismo… No hay límites y la espera de un resultado es limitar al Amor mismo.

Quizás se considere “normal”, propio de la naturaleza Humana, la llegada de una respuesta, pero debemos iniciar un proceso totalmente nuevo, en el cual, las respuestas, ya no son necesarias para construir nuestro sendero de vida Despierto, libre, soberano, pacífico y amorosamente compasivo.

Hoy y siempre…

Te amo, porque así es mi naturaleza primigenia.
Mi origen, Dios es mi propia esencia, Soy Dios, viviendo esta experiencia que es tan humana como Divina…

Entonces…

Te amo, aunque…

No me ames en igual medida, pues tus sentires así te lo indican y eres fiel a ti mismo.

Te amo, aunque…

Tu silencio, esconda la indiferencia hacia el amor, que aún no logras sentir en toda su verdadera plenitud, desde tu misma Esencia Divina.

Te amo, aunque…

Tus respuestas sean a través de la agresión, pues aún no has logrado abrir el corazón cerrado por el rencor, el orgullo, la vanidad, el ego enaltecido por una mente desconectada del amor.

Te amo, porque es en el amor que aprendí a trascender mi propia Humanidad para Ser en mi Divinidad.

Amar sin límites es amar sin esperar nada del otro y cuando llegan las bendiciones sabemos que es el resultado de nuestra construcción libre, soberana en el amor ilimitado.

Los Amo!!!


Con Amor Ashamel Lemagsa.





jueves, 16 de noviembre de 2017

El Pensamiento. Por WAYNE W. DYER


El pensamiento es mucho más que algo que usted hace. En realidad, es lo que usted y el resto de nosotros somos. El pensamiento constituye todo nuestro ser, a excepción de esa parte que es forma, el paquete que va y viene con nuestras mentes. Procure considerar el pensamiento como algo que no solamente existe en su interior, sino también en el mundo exterior. Esta tarea puede resultarle difícil porque está habituado a creer que sus pensamientos son un mecanismo interno que rige esa parte que es la forma. Pruebe a considerar el pensamiento como un universo en el que ha nacido. Es algo que usted hace y también algo que usted es. Cuando lo comprenda no tendrá dificultad alguna en contemplar todo pensamiento como algo que sin duda forma parte de usted.
Ésta es una pequeña lección sobre lo que es el pensamiento. Su deseo de mejorar su vida es en realidad su pensamiento sobre mejorar su vida. Su voluntad de vivir es en verdad su pensamiento de vivir. Sus actitudes ante la vida son en resumidas cuentas sus pensamientos sobre la vida. Todo su pasado hasta el presente no es más que pensamiento. Todo su futuro a partir de este momento no es otra cosa que pensamiento. Sus relaciones con la gente de su vida no son sino pensamiento. Su determinación por conseguir el éxito no responde más que a su pensamiento. La idea del éxito es realmente el pensamiento del éxito.
Puesto que usted no puede colocarse detrás de los ojos de una persona y pretender sentir lo que hace, se queda usted a un paso del proceso mental de esa persona y la experimenta a través del pensamiento. Usted se relaciona con todas las cosas o todas las personas de este planeta mediante el mecanismo del pensamiento. Lo que determina la calidad de su vida no es el mundo, sino la manera que ha elegido de procesar el mundo en sus pensamientos.
Muchos pensadores pertenecientes a materias bien dispares que han sido sumamente respetados, han concluido que el pensamiento, la mente, es el determinante absoluto del camino que nuestras vidas toman. El filósofo holandés Spinoza afirmó: “Vi que todas las cosas que me infundían temor o a las que yo les infundía miedo, no tenían nada bueno ni malo en sí mismas excepto hasta el punto donde la mente las afectaba”. Albert Ellis, fundador de la terapia racional emotiva, dijo: “Las personas y las cosas no nos trastornan, mejor dicho, somos nosotros los que nos trastornamos al saber que nos pueden trastornar”. Ralph Waldo Emerson declaró: “Nos convertimos en lo que pensamos a lo largo de todo el día”. “No hay nada bueno o malo, sólo lo que el pensamiento califica de tal”, explica Shakespeare. Abraham Lincoln manifestó: “La gente está contenta cuando decide estarlo”. “Cambia tus pensamientos y cambiarás el mundo”, sugirió Norman Vincent Peale. Jesús nos dice: “Tal como pienses serás”.
Nuestro futuro está constituido por los pensamientos que tenemos con mayor regularidad. Nos convertimos literalmente en lo que pensamos, y contamos con el don de poder escribir nuestra propia historia. En mi opinión ésta es una verdad irrebatible. En la parábola de Eykis, comenta: “No hay un camino hacia la felicidad, la felicidad es el camino”. Tus pensamientos siempre han creado tu mundo.

Una gran verdad encierra la frase de Víctor Hugo: “Nada es más poderoso que una idea a la que le ha llegado su hora”. ¿Qué es una idea sino un pensamiento?
https://www.escuelaclaridad.com.ar

Un brindis oportuno por el karma, la oportunidad y la gratitud.

Una de las técnicas superiores para obtener el máximo beneficio de la vida y aprovechar los altibajos es la gratitud. Pero los momentos agradables no requieren ninguna explicación. Algo bueno sucede y lo interiorizamos agradecidamente.
¿Pero cómo expresar gratitud cuando las cosas no salen bien?
Ahora, eso puede  tomar un pequeño esfuerzo adicional. Sí, es la decisión correcta. Y te decimos por qué.
La mayoría, si no todas las experiencias que tenemos nos llegan como resultado de nuestro karma. De modo, cuando algo difícil, negativo o doloroso sucede, puede haber llegado a nosotros en consideración por nuestras acciones erróneas del pasado. Así que, en lugar de rechazar la oportunidad, la abrazamos.
Cuando nos damos cuenta de que nuestro karma nos regresa a través de la exactitud de la Ley Cósmica, de repente percibimos un hecho positivo. Ahora, en lugar de denigrar de nuestro destino, vemos otra opción: Expresar gratitud.
¿Para qué?
Gratitud por la oportunidad de equilibrar karma. Y le damos gracias a Dios por Su infinita misericordia al ofrecernos una mano de apoyo en nuestro viaje de regreso al hogar.
Así que adaptamos ligeramente un axioma famoso: los que ignoran el karma están condenados a repetirlo.
Cuando una oportunidad se nos presenta a fin de elegir de nuevo el enfrentar el karma que regresa, no deseamos o necesitamos repetir el acto. Queremos dominar el momento y dar otro paso más cerca de la Luz.

Después de todo, ¿quién sabe cuándo otra oportunidad se presentará de nuevo en nuestro camino?
Por tanto, aprovechar la oportunidad es vital para nuestra salud kármica y nuestro bienestar espiritual. Ciertamente, puede que no sea fácil elegir sentirse agradecido cada vez que sucede algo desagradable, especialmente en un ambiente de crispación. Pero podemos hacerlo. Siempre podemos elegir.
Y no importa lo que hicimos la última vez. Está hecho, olvidado y perdonado. Es lo que hacemos en este momento lo que cuenta… y cómo elegimos sentirnos acerca de eso.
La próxima vez que caigas en un bache en la vía, da las gracias, trata y siente el poder y la libertad que proporcionan.
Precaución: La gratitud puede causar hábito.
¡ESCUCHA, OH UNIVERSO
ESTOY AGRADECIDO!
Fuente:The Summit Lighthouse

RECONOCE Y DIFERENCIA TU CEREBRO PRIMITIVO (LO QUE TE DETIENE, VIGILA Y LIMITA DE LAURENT DAILLIE)



Nos guste o no, estamos continuamente manipulados de forma muy hábil por nuestro cerebro arcaico y por el conjunto de nuestros conflictos biológicos, psíquicos y transgeneracionales, aunque pretendamos creer que somos nosotros los dueños de nuestro destino.

Con esta expresión no pretendo hablar de un área anatómica en particular de nuestro cerebro, sino más bien de todos aquellos reflejos primitivos de supervivencia que hemos heredado de nuestro remoto pasado animal, al contrario de lo que podamos creer nosotros, (Homo Sapiens del Siglo XXI), siguen siendo esos viejos reflejos arcaicos los que dirigen cada momento de nuestra vida tanto a nivel biológico como comportamental.

De esta manera, enfrentamos las adversidades, reaccionamos en primer lugar de una manera animal antes de recurrir a nuestro pensamiento humano.

Y nos guste o no, estamos continuamente manipulados de forma muy hábil por nuestro cerebro arcaico y por el conjunto de nuestros conflictos biológicos, psíquicos y transgeneracionales, aunque pretendamos creer que somos nosotros los dueños de nuestro destino. Tal y como lo demuestran estas historias, estamos continuamente bajo la insospechable autoridad de un cerebro al que obedecemos sin ni siquiera darnos cuenta. Incluso se podría decir que, en gran medida, estamos pensados por nuestro cerebro, ya que este nos indica como de tiene que pensar, actuar, y reaccionar.

Creo que es útil ser consciente de ello para no quedarse en la ilusión, esto nos puede permitir saber un poco más sobre nuestros diferentes conflictos interiores para resolver aquellos más limitantes; y para vivir apaciblemente y en armonía con los otros: puede que nos evite mucho sufrimiento.

Nuestro cerebro arcaico se burla de lo que pensamos:
Y lo afirmo, nuestro cerebro se burla completamente de lo que pensamos y no lo tiene nunca en cuenta por que tiene problemas más serios por resolver, por consiguiente, la preocupación permanente de nuestro cerebro es nuestra supervivencia y solo le interesa lo más esencial. Esto me hace pensar en el comportamiento de un adulto que vigila a un niño pequeño y que, a veces, tiene que tomar decisiones firmes y arbitrarias sin tener en cuenta el punto de vista del niño.
Entre los cientos de ejemplos que pueden demostrarlo, les propongo el de una mujer en estado de menorrea casi permanente desde hace tres años a causa de un ciclo menstrual demasiado corto y recordemos que la menstruación es una constatación de un fracaso que significa que no ha habido fecundación y que el proceso natural permite la renovación del endometrio uterino a vista de la próxima ovulación y de una posible fecundación.

Sabiendo esto, me di cuenta en seguida que esta mujer no había llegado al cupo de niños que quería tener: si su cuerpo está siempre preparando el nido, es que su voluntad biológica de dar a luz es fuerte.

A modo de prueba: desde que era joven, esta mujer siempre quiso tener seis hijos, no menos, y se casó con un hombre que también quería tener seis,  tras el nacimiento del cuarto, se dio cuenta de que criar a cuatro hijos ya era difícil de gestionar. Entonces renuncio oficialmente y en conciencia a su deseo de tener seis hijos: además me dijo que se sentía aliviada de haber tomado esa decisión.
Salvo que, extraoficialmente, visceralmente y sin la menor consciencia, ella continua teniendo muchas ganas (y por lo tanto estrés) de tener hijos y su biología pone todo en marcha para ayudarle.

¿Cómo puedo afirmarlo? Simplemente porque en menos de una semana después de la consulta todo volvió a la normalidad,  gracias a la toma de consciencia de esta verdad inconsciente.

En el caso contrario, os recuerdo la historia de la mujer estéril que quiere realmente tener un hijo pero que no lo consigue a causa de una opción formal de su biología por la sequía que vivió durante su vida infra-uterina.

 Fuente: La Logica del Sintoma-Laurent Daillie. 
http://memoriaemocional.com

miércoles, 15 de noviembre de 2017

Diferencia entre amor y obsesión


El amor es un sentimiento maravilloso. Intenso en sus comienzos y moderado en su desarrollo, siempre y cuando establezcamos unos límites. Si no tenemos cuidado y nos dejamos llevar por la pasión puede que acabemos obsesionándonos. La línea que separa el amor de la obsesión es muy fina.
La obsesión no es amor
Ser obsesivo en una relación de pareja significa ir más allá del amor y construir un muro que envuelve a la relación sin dejar margen de maniobra. La exclusividad que se establece es tan rígida que finalmente acaba originando sentimientos de desconfianza y alerta en la relación.
La obsesión ahoga, aprieta y asfixia, siendo su principal arma el control. Saber qué va hacer la pareja, cómo y cuándo, con quién va a estar y decidir sobre ello son algunos ejemplos. El foco de atención de la persona obsesiva está única y exclusivamente iluminando al otro, llegando a perder incluso la propia vida. Es como si todo girase en torno a la pareja y se hubieran anulado el resto de prioridades.
Cuando la obsesión aparece en una relación normalmente tiene que ver con una baja autoestima. Algo le falta a la persona que lo experimenta. Es como si una sensación de vacío le invadiera y se llenase con la otra persona. Mientras que quien siente amor no se llena con el otro sino que se complementa.
El amor ofrece aceptación, libertad y respeto. Da alas al otro en lugar de apresarlo con cadenas. Y aún estableciéndose un compromiso, no aparece la exclusividad como norma sino que se valora la honestidad y el bienestar de ambos miembros de la pareja.
Poner límite a la obsesión
El amor obsesivo llega a su fin cuando la persona que lo sufre es consciente de su comportamiento y decide acabar con él. Para ello, el primer paso es aceptar el componente obsesivo que se presenta. 
Tras la toma de conciencia es muy importante dar espacio al otro, es decir, aflojar las cadenas con las que hemos apresado la relación para poco a poco convertirlas en alas. Derribar el muro. En este punto, es conveniente reflexionar sobre el para qué de esa obsesión. A menudo, si lo hacemos bien, encontraremos que la obsesión procede de un sentimiento de inseguridad por el temor a perder al otro o a quedarse solo principalmente. Cuando se haya detectado, el siguiente paso será responsabilizarse de esas necesidades y gestionar las emociones resultantes de ellas con el objetivo de evitar que interfieran en la relación.

Ponerse en el lugar del otro también ayuda porque aporta otra perspectiva. ¿Cómo te sentirías si te están controlando constantemente? Es muy importante entender que el amor no es vinculante y que la posesión y el control lo anula por completo. Amar es aceptar, elegir y respetar, en definitiva, confiar.
Otro aspecto que no podemos olvidar es la autoconfianza. Confiar en uno mismo es el impulso para hacer crecer la autoestima y de este modo, eliminar todas esas inseguridades y dudas en relación a la otra persona. Si está con nosotros es por elección no por obligación, por lo tanto ¿para qué controlar?
No obstante, en el caso de que se presenten dificultades a la hora de poner límites a la obsesión lo recomendable es acudir a un profesional especializado. El trabajo con él ayudará a encontrar una solución y a aprender diferentes tipos de estrategias para hacer frente a la situación.
El amor consciente
Ahora que ya sabemos qué significa ser obsesivo en una relación de pareja es conveniente conocer las características principales de un amor sano y consciente.
Así, amar de forma sana implica respetar al otro y comprender su individualidad. Es ser consciente de que la otra persona no está ahí para satisfacer nuestros deseos ni tampoco para curar nuestras heridas. Sino que permanece a nuestro lado porque así lo ha elegido.
Amar sanamente implica estar comprometidos por el crecimiento como motor de la relación de pareja. Lejos de miedos y ataduras. De manera que el objetivo de la relación no es ser felices, sino ser conscientes y evolucionar. 
En definitiva, el amor es la práctica de la aceptación y la libertad. Un sentimiento intenso y sincero que nos ayuda a mejorar y que tiene como base el amor propio, porque si no nos amamos a nosotros mismos, difícilmente sabremos amar bien a los demás.


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