jueves, 18 de enero de 2018

Que hacer si tu pareja es muy celoso



¿Qué les provoca volverse tan pesadamente celosos con nosotras?

Infidelidades anteriores:

Si ha sufrido infidelidades con anterioridad, no es sorprendente que se vuelva celoso; las experiencias nos moldean. Puede que se esté preguntando por qué debe confiar en ti, si antes confió en otra persona que no le fue fiel.

Haber crecido viendo infidelidades:

No sólo las experiencias pueden afectar al hombre, si ha crecido viendo infidelidades entre sus padres, especialmente por parte de su madre, el hombre es más susceptible a ser receloso en creer que una mujer es fiel.

Baja autoestima:

Un hombre con baja autoestima siempre se preguntará por qué sigues con él, y hasta cuándo será. Se pone celoso porque teme que igual algún día quieras probar algo “mejor”. Que la mujer tenga más éxito o mejor salario:

Esto es algo que casi siempre parece causarles problema de seguridad. El hombre para sentirse valioso y valorado suele necesitar sentirse como el proveedor principal, por lo que cuando es la mujer la que tiene éxito en cualquier área, especialmente en la económica, se le hace fácil sufrir celos.

· Qué hacer ante los celos de tu pareja:

Reconoce que sus celos son un problema:

Muchas mujeres confunden el comportamiento posesivo de sus parejas con romanticismo, otras intentan ignorarlo o viven intentando evitar darle la más mínima razón para que salir otra vez con un ataque de celos. Estar con alguien tan inseguro es un serio problema, no es sano, si es alguien que siempre sufre de seguros, hay que reconocerlo para comenzar a solucionarlo.

Que él también lo reconozca:

Ambos deben reconocer que los excesos de celos están presentes y que son muy negativos. Tienes que hacérselo ver y entender; si te quiere querrá lo mejor para ti, y esa inseguridad de su parte no te hace ningún bien, ni a ti, ni a la relación.

Que él se comprometa a cambiar:

Una vez has logrado hacerle ver el problema, no lo dejes ahí: oblígale a cambiar por amor a ti, por el bien de la relación y porque es lo correcto.

No pierdas tu libertad:

Sigue siendo la misma, no te dejes manipular por sus celos; eso acaba en un ciclo vicioso en el que acabas siendo una sumisa oculta y sin vida. En cuanto hagas concesiones por temor a sus celos, encontrará otras cosas que le comenzarán a provocar celos. Ser fiel y buena con él debiera ser más que razón suficiente para querer seguir a tu lado. No le entregues tu libertad y la esencia de tu forma de ser.

Habla con él sobre los motivos de sus celos:

Para resolver sus problemas y diferencias, los adultos hablan de sus problemas. Tienes que hablar con él. Habla sobre porqué sufre esos ataques de celos; la raíz del problema, que de eso tú no tienes culpa. No dejes que te haga sentir culpable de sus celos, si eres fiel los celos son un problema suyo que te está afectando a ti. Para resolverlo, tienes que ayudarle a ver de dónde viene ese sentimiento de celos paranoicos. Hablen sobre cómo les afectan sus celos, cómo los expresa y cómo va a tratarlos en el futuro. Algo tiene que cambiar.

Tener una señal secreta:

Puede ayudar tener una señal secreta, un gesto o algo así que sirva para avisar al otro de que hay un problema de celos. Así se podrá controlar más en público sin armar grandes escenarios, sabiendo que tú sabes que se siente amenazado, o por tu parte, haciéndole ver que eres consciente y que no tiene razón de ser.

Nunca le des la razón:

Sus celos de ataques no tienen razón de ser, nunca le digas ni a él ni a nadie que tenía razón para ponerse así de celoso, que hiciste algo que a él siempre le pone así, que fue tu culpa. Eso sólo le da razón a él, y aunque te parezca la forma más fácil de quitarte el problema por ahora, te va a provocar más y peores problemas en el futuro. Puedes apoyarle, compadecerte de él, pero nunca darle la razón.

Busca ayuda:

Si se valora la relación, si se ama a la otra persona, se ha de estar dispuesto a recurrir a ayuda externa. Puede que comience por los amigos o la familia, pero si hace falta, por el bien de la pareja, para que los celos no lo arruinen todo, puede que haga falta recurrir a un consejero profesional. Si es así ni lo dudes, la relación está en juego.

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3 cosas que debes saber sobre las personas manipuladoras y cómo mantenerlas lejos.


¿Es posible ser pasivo y agresivo al mismo tiempo? En la mayoría de nosotros esto es poco probable. Sin embargo, estos dos rasgos contradictorios de la personalidad se unen y se combinan para definir un tipo de personalidad desconocido: el pasivo-agresivo.

Tal vez ya te haya pasado que entre las personas que conoces, hay una que logra irritarte con facilidad (más que otros). Por más que le pidas las cosas de manera amable y educada, se niega a colaborar. Aunque le expliques que necesitas terminar con un asunto lo antes posible, tienes la sensación de que pone trabas permanentemente para demorarlo todo. Pero en especial, lo que más indigna es que permanentemente refunfuña y se queja y da la sensación de que sólo le interesa estar encerrado en su burbuja.

Y aunque no estés seguro, sientes que debes desconfiar de esta persona porque sospechas que siempre está urdiendo un plan maquiavélico con el fin de perjudicarte. ¿Suena paranoico? No mucho, porque cuando se trata de la personalidad de alguien pasivo-agresivo, precisamente una de sus características más comunes, es la del placer por la venganza pero evitando el conflicto.

Lo primero que caracteriza a estas personalidades es el “sí, pero…” Son personas que dicen que “sí”, pero hacen “no”. Y más que aceptar las críticas que surgen como consecuencia de la inacción o de reconocer los errores, se quejan de los demás, se ponen en lugar de víctimas y acusan.

El comportamiento del pasivo-agresivo.

Sabemos que estamos en presencia de un comportamiento pasivo-agresivo cuando una persona enmascara a diario sus sentimientos y no nos asume. Puede tratarse del enojo, del rencor, de un malestar racional o incluso de una gran frustración. Adoptando numerosas actitudes pasivas, el sujeto resiste o evita las relaciones o los actos. Una actitud pasiva puede ser también una forma de impotencia.

Las personas sin darse cuenta, desarrollan un mecanismo de defensa que puede expresarse de distintas maneras, como por ejemplo:

- Quejarse con el fin de ser siempre la víctima.

- Mentir.

- Olvidar citas y compromisos.

- No asumir responsabilidades.

- Desear venganza.

- Actuar de mala fe.

- Ocultar deliberadamente sus sentimientos.

- Sentir temor a confiar en alguien.

- Demorar comenzar un trabajo, a menos que sepa que obtendrá un beneficio o una satisfacción con eso.

- Tener dificultad o imposibilidad de tomar una decisión.

- Ser perezoso.

El pasivo-agresivo suele mostrarse con una apariencia amable. Sin embargo, es un manipulador que presiona a su entorno y tiene tendencia a reprochar a otros los fracasos de los cuales él es único responsable.

Es obstinado y mentiroso además de extremadamente susceptible. Rechaza la competencia, la intimidad, evita expresar abiertamente su enojo que traslada a actitudes de venganza, revancha o gestos desagradables con los que lo rodean. Pierde fácilmente objetos, se muestra apesadumbrado, no acepta sugerencias de otros y deja para mañana lo que puede hacer hoy.

Un pasivo agresivo desea hacer fracasar al otro sin que nadie lo note. Le gusta provocar situaciones conflictivas a espaldas de los demás.

La pasividad agresiva es una violencia solapada y maliciosa al mismo tiempo que recurrente y destructiva para el cónyuge o el entorno familiar. Es bueno saber que el pasivo-agresivo se expresa a menudo de una manera mordaz o hace comentarios desagradables para luego defenderse diciendo que el interlocutor las malinterpretó. Incluso, suele encontrar excusas incoherentes a sus errores.


¿Cuál es el origen de este rasgo en la personalidad?

El pasivo-agresivo es una persona que se victimiza todo el tiempo. Tiene baja autoestima y se niega a confrontar. Opone una resistencia continua a los demás y está en el límite de los trastornos psicóticos.

En la mayoría de los casos, las causas de un comportamiento pasivo-agresivo remontan a la infancia, momento en el que el sujeto (hombre o mujer) no tuvo una autoridad paterna o no encontró en alguno de sus padres al menos una persona capaz de prohibir o ponerle límites.

Pero también pudieron haberse dado estas situaciones:

- Haber sufrido el autoritarismo permanente de un padre o madre tiránicos.

- Haber sido obligado a enfrentar responsabilidades demasiado complejas para un niño.

- Haber sido afectado por un narcisismo precoz.

¿Cómo actuar ante un pasivo-agresivo?

“Intentar llegar a un acuerdo con una persona que se encuentra en una postura pasivo agresiva puede resultar muy complicado”, explica el psiquiatra Félix-Antoine Bérubé. Para salir de un círculo de defensa pasivo-agresivo reflejo que puede hacer sufrir, la persona debe desear encontrar una solución con un terapeuta. Sin embargo, en general es el cónyuge, los compañeros de trabajo o el terapeuta mismo quien debe “negociar” con las defensas pasivo-agresivas de la persona.

Lo importante para salirse de las relaciones problemáticas, es lograr establecer una relación de confianza y de compañerismo, estableciendo términos de colaboración eficaz.

Responsabilizar a la persona confrontándola a sus contradicciones de manera calma y constructiva, puede ser interesante sobre todo dentro del cuadro de una psicoterapia.

Cuando nuestra pareja es un pasivo-agresivo.

El doctor Salomón Nasielski, especializado en problemas de pareja, explica que “todo depende de las reglas y de la política de acción que se fija en el seno de cada pareja. Vivir con alguien que siempre encuentra una forma de retenernos cuando estamos apurados, que no hace nunca lo que se le pide y se excusa todo el tiempo o se ubica siempre en una situación de negación, rápidamente puede volver la vida de alguien insoportable. Pero los problemas provocados por las conductas pasivo-agresivas, no son siempre exclusivas de este comportamiento y deben analizarse de manera más general. 


Estar en pareja, es estar con alguien que evoluciona con sus cualidades y defectos, el punto es saber cuánto puedo tolerar, cuáles son mis límites y cuáles son los que hemos fijado en conjunto para poder estar juntos.

Es así como puede suceder que un cónyuge incomodado habla francamente al otro y le explica que el problema lo origina él, que la solución a esta situación es un cambio de comportamiento. Pero, ¿la persona está en condiciones de comprender su problema? ¿Necesita realizar una terapia? Si el cónyuge no puede hablar, la terapia de pareja puede ser interesante y puede ser una solución. No existe un remedio milagroso. De una pareja a otra todo puede cambiar, no hay una única regla.”

¿Somos todos potenciales pasivo-agresivos?

“Si somos sinceros con nosotros mismos y damos prueba de honestidad, todos podremos recordar un momento en el que hemos tenido una actitud pasivo agresiva”, afirma el doctor Félix-Antoine Bérubé.

Desconfianza hacia la persona que nos pide algo, voluntad inconsciente de expresar tal o cual desacuerdo, impresión verdadera o falsa de estar siendo manipulado; los motivos de una reacción de defensa pasivo-agresivo sus numerosos. Obviamente es imposible contar la cantidad de personas que tienen un uso sintomático de los mecanismos de defensa pasivo-agresivo.

Sin embargo, podemos estimar que hombres y mujeres utilizan por igual este recurso. De modo que no debemos establecer estereotipos de “pasivo-agresivo” a un hombre o a una mujer que en una relación de pareja tienen dificultades para comunicarse. El hecho es que simplemente existen personas más introvertidas que otras a quienes les cuesta más confiar o que adoptan más a menudo posturas de defensa sin que esto sea necesariamente una patología.


¿Cómo actuar ante el pasivo-agresivo?

Este tipo de personalidad tiene que ver con un tipo de violencia solapada, muy difícil de identificar porque es insidiosa, sin golpes ni insultos. La agresión se traduce en pequeños detalles que parecen insignificantes. Es un tipo de trato sin maltrato pero injurioso que se refleja en ignorancia hacia el otro e indiferencia. Es decir, la agresión es realmente real y puede repetirse indefinidamente.

Existen dos métodos principales para enfrentar al pasivo-agresivo. 


La primera, pasar por alto la estrategia del “falso inocente” que consiste en jugar el mismo juego que el pasivo-agresivo y requiere de una inmensa capacidad de escucha y de control de sí mismo. El objetivo es identificar la incoherencia en las excusas dadas por el pasivo-agresivo, desarticular sus argumentos sin moralismos y sin juzgar e intentar de esta manera hacerlo entrar en razones.

La segunda, tiene que ver con la comunicación no violenta. La comunicación no violenta es más que una simple técnica, es un arte de vivir. Corresponde a la búsqueda de una conexión benevolente con el otro y a una forma particular de comunicar que tiene tres facetas: la observación de los hechos, la expresión de los sentimientos y de las necesidades y la formulación de un deseo.

El pasivo-agresivo puede cambiar su actitud pero necesita entender y ser consciente de su problema, que gracias a una terapia recibirá ayuda para analizar por sí mismo sus bloqueos, identificarlos y estar dispuesto entonces a superarlos.

¿Cuantos pasivo-agresivos conoces? ¡No dejes de compartir estas características de una personalidad tan particular!


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LA CASUALIDAD NO EXISTE, EXISTE LA SINCRONICIDAD



A todos nos ha pasado en alguna ocasión una coincidencia que parecía tan improbable que nos resulta mágica y epifánica, como si existieran conexiones entre sucesos, personas o información a través de hilos invisibles que tan sólo podemos vislumbrar por momentos.

Seguro que alguna vez te ha pasado que un libro o un anuncio publicitario te han dado la respuesta a esa duda que continuamente te estabas planteando, que ibas a llamar por teléfono a una persona y en ese mismo instante, es ella la que te llama, que has tenido un encuentro inesperado en un lugar inesperado o que has encontrado a la persona exacta cuando la necesitabas apareciendo de la nada. Esto no es casualidad, sino sincronicidad, uno de los aspectos más enigmáticos y sorprendentes de este universo.


¿Qué es la sincronicidad?

El psicólogo Carl G. Jung fue quien acuñó el término de sincronicidad, refiriéndose a “la simultaneidad de dos sucesos vinculados por el sentido pero de manera no causal”, como la unión de los acontecimientos interiores y exteriores de un modo que no se puede explicar pero que tiene cierto sentido para la persona que lo observa.

Jung llegó a la conclusión de que hay una íntima conexión entre el individuo y su entorno, que en determinados momentos ejerce una atracción que acaba creando circunstancias coincidentes, teniendo un valor específico para las personas que la viven, un significado simbólico. Son este tipo de eventos los que solemos achacar a la casualidad, la suerte o incluso a la magia, según las perspectivas que tenemos.

La sincronicidad nos representaría en el plano físico por ejemplo, la idea o solución que se esconde en nuestra mente, maquillada de sorpresa y coincidencia, siendo de esta manera mucho más fácil alcanzar.

Una experiencia sincrónica suele venir a nuestras vidas cuando menos nos lo esperamos, pero en el momento exacto, cambiando en ocasiones la dirección de nuestras vidas e influyendo en nuestros pensamientos. Pero para ello, tenemos que estar receptivos y atentos al mundo que nos rodea, creando la apertura a esa posibilidad de sincronicidad.

Cuanto más alertas estemos con respecto a nuestro entorno, más probabilidades habrá de que ocurra la sincronicidad a nuestro alrededor o al menos, que le prestemos atención desde pequeñas conversaciones, canciones de la radio o mensajes publicitarios, por ejemplo, hasta encuentros aparentemente “fortuitos”. Tan sólo hay que estar atentos.

Si dejamos a las circunstancias fluir y no presionamos ni forzamos la ocurrencia de sucesos o la voluntad de las personas, mientras mantenemos una actitud receptiva y de apertura, dejándonos llevar por nuestra intuición y nuestra sabiduría interior, nos abriremos a “la magia” que nos ofrece la experiencia de la sincronicidad. Si sabemos escucharla puede convertirse en una buena guía para nuestras vidas.

Quizás esta sea una de las muchas leyes universales que no puedan ser probadas con demasiada seguridad, pero que sin embargo su presencia ha guiado la vida de multitud de personas sin siquiera pensarlo, y es una de las razones que nos hace mantenerla vigentes.

Incluso este artículo puede haber sido fruto de la sincronicidad.-

Gema Sánchez Cuevas-
https://consejosdelconejo.com

miércoles, 17 de enero de 2018

8 cosas que debes saber del amor verdadero


Amor verdadero significa saber reconocer y asumir que las personas tenemos tantos defectos como virtudes, que probablemente nos incomoden costumbres, que no todo es de color de rosas y que no vivimos en un cuento de príncipes y princesas enamorados.


El amor verdadero es algo que va más allá de amar las coincidencias. Un amor sincero y verdadero es enamorarse de las diferencias con gran intensidad, ser tolerantes con las incomodidades y abrir las puertas a la confianza.

Uno no puede decir que ama al otro hasta que no se conocen sus demonios, su ira, su enfado y sus contradicciones. Hace falta amar de verdad para comprender que en una relación no todo es belleza, sino que también hay caos y, junto a él, dinamita.


En resumen, el amor verdadero es convivir cuidando muchos detalles, armando rompecabezas y montando castillos de ilusiones y desilusiones en el aire. Si asumimos esto conoceremos el verdadero valor de la permanencia, de que hay sentimientos que perduran, que no son de usar y tirar.


Amar de verdad es un gran desafío. Por eso para conseguirlo tenemos que deshacernos de todas aquellas ideas que nos impidan sostener la realidad. Para ello debemos tener claras ciertas premisas que nos ayudarán a saber lo que es y lo que no es el amor verdadero. Veámoslas…


1. Enamórate de ti y de la vida, después hazlo de quien quieras


Para amar sin dependencia ni necesidad hace falta valorarnos a nosotros mismos primero. O sea, para decir “te quiero” primero debes saber decir “me quiero”. El amor propio y el conocimiento de uno mismo son las claves para generar relaciones saludables.

En resumen, para encontrar a la persona adecuada también debemos prepararnos nosotros para una relación. Esto exige un trabajo interior que puede resultar costoso pero que, sin embargo, tendrá grandes beneficios.

“Si el amor fuera un árbol, las raíces serían tu amor propio. Cuanto más te quieras, más frutas dará tu amor a los demás y más sostenible será en el tiempo”


-Walter Riso-


2. Amar es querer sin condiciones ni excepciones


Es natural y normal que no nos guste todo de nuestra pareja. Sin embargo, las diferencias hacen hermoso y completo al amor. Si solo amamos aquello que nos gusta o de la forma en que lo idealizamos, el cariño no se podrá sostener por mucho tiempo, ya que somos seres repletos de luces y de sombras.


3. Amar no es necesitar, es preferir

La dependencia y el amor están tan reñidos que si les obligamos a coexistir, se destruyen. Nadie en la vida tiene la responsabilidad de completar lo que nos falta. Por eso preferir en vez de necesitar tiene como consecuencia directa otorgarle más valor a la persona que queremos, pues la valoraremos por quién es y no por lo que nos aporta.


La resolución de este punto está muy ligada al primero; es decir, necesitamos trabajarnos y cuidarnos a nosotros mismos para no caer en la “necesidad” de que alguien tape nuestras heridas y elimine nuestras carencias. Por eso, la clave del amor verdadero está en nosotros mismos.


4. Ser la pareja perfecta no significa no tener problemas, sino saber solucionarlos


A veces caemos en el error de creer que para que el amor funcione es necesario no tener problemas, no discutir, comprenderse al 100% y siempre estar dispuestos al otro. Sin embargo, el amor verdadero es hacer frente a lo bueno y a lo malo sin ningún tipo de anestesia. Es decir, contemplar la realidad tal cual es y resolver los problemas a través del respeto, del compromiso y de la estabilidad.


5. El amor verdadero no crece de la nada, se construye


Para construir el amor es necesario formar un equipo y establecer las normas del juego. Para poder saltar a la cancha deberíamos saber que son necesarias la comunicación, la escucha sincera y empática, los diálogos abiertos y la eliminación de pretensiones.


El amor se construirá con los cimientos del apoyo, del reconocimiento y del cariño verdadero. A través de estas premisas construiremos algo mejor que un amor: una complicidad.


6. Para amar de manera plena debes establecer tus límites emocionales



Una relación sana no está fundamentada en juegos de poder ni en condiciones, sino que se basa en propósitos conjuntos, equilibrados y saludables. Así, deberíamos deshacernos de la idea del sacrificio ligado al amor.


Hay ciertas cosas que no debemos tolerar como son el abuso, el engaño, la manipulación emocional, el maltrato o la violación de nuestros valores. Todos ellos se fundamentan en la falta de respeto y la falta de amor, por lo que rechazarlo significa no sobrepasar nuestros límites emocionales.


7. Al verdadero amor no se le conoce por lo que exige, sino por lo que ofrece


El amor no es control ni exigencia, es libertad y confianza. A pesar de esto, la esclavitud emocional es mucho más común de lo que nos gustaría reconocer; de hecho, es demasiado común encontrarnos con ideas erróneas en cuanto al compromiso y la pareja.


Para eso es necesario eliminar victimismos y reproches que pretenden justificar malas acciones o malas palabras. Este tipo de comportamientos nos mantienen atrapados en una espiral negativa que nutre nuestra relación de oscuridad, desconfianza y falsas expectativas.


Del mismo modo, si por estar al lado de alguien tienes que sacrificar parte de ti y de tu vida, entonces ese amor te está mermando. El amor se basa en el respeto y en el crecimiento individual de cada uno de los miembros de la pareja.


8. Si el amor te aprieta, no es tu talla


Si el amor duele, significa que no es amor, que estamos confundiendo sentimientos y que nos estamos destrozando. O sea, que si nos estamos ahogando es el momento de salir del agua. No somos nosotros los que debemos cambiar para encajar con nuestra pareja, sino que quizás aún no hemos encontrado un zapato a nuestra medida. En el caso de que la relación suponga angustia, lo mejor es dejar ir.


Si un miembro de la pareja veta una parte del otro, es hora de decir adiós y dejar marchar. O sea, es el momento de restablecer prioridades y comprender que de lo que nos hace sufrir es el momento de prescindir.


Cada una de estas claves fundamentarán una relación sana y duradera. Por eso es el momento de deshacernos de todas aquellas ideas que contradigan valores como la libertad, la confianza y el cuidado de uno mismo.

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Mi corazón va por un lado y mi vida por otro



Todos deberíamos escuchar a nuestro corazón. La verdad es que ninguno de nosotros puede ser absolutamente coherente cada día y a cada hora. Estamos habitados por contradicciones porque amamos y odiamos al mismo tiempo, porque somos valientes y al mismo tiempo huimos, porque somos buenos y a la vez podemos causar daño. Sin embargo, logramos lidiar con esas contradicciones, de modo que construimos una forma de ser y de vivir, más o menos, consistente.


Para algunas personas no es posible construir esa base mínima de coherencia. Viven como no desean vivir. Trabajan como no desean trabajar. Aman como no quieren amar. En esos casos, hay una fuerte dicotomía entre lo que se siente desde el corazón y lo que se lleva a la práctica en los actos. Es como si vivieran una existencia prestada.


“Mi corona está en el corazón, no en mi cabeza”




-William Shakespear




Los casos son muchos. Personas que no aman a su pareja realmente, pero mantienen una relación con ella a pesar de todo. Gente que va todos los días a su trabajo y lo único que anhela desesperadamente es la hora de salir de allí. También están los que escogieron una profesión que detestan o quienes aparentan todo el tiempo que aprecian a las personas de su entorno, cuando en realidad solo quisieran verles desaparecer.




Por supuesto, todos tenemos días o etapas en las que renegamos un poco de la forma en la que vivimos. En ciertas circunstancias le perdemos algo de gusto al trabajo o nos sentimos distanciados de la pareja o nos fastidia lo que nos rodea. Pero cuando, en esencia, estamos conectados a la vida desde lo profundo del corazón, esos episodios no pasan de ser pasajeros y se superan con relativa facilidad.


Cuando el corazón no está conectado con la vida


Seguramente muchas de las personas que no logran experimentar la vida desde su corazón, dirán que esto se debe a alguna limitación externa. Si odian su trabajo, pero permanecen ahí, argumentarán que “la necesidad tiene cara de perro”, que las cuentas a fin de mes no dan espera y que sería muy difícil conseguir un nuevo empleo. Sin embargo, tampoco ves que lo busquen o que hagan algún tipo de esfuerzo para salir de una labor que dicen detestar.


Esto es todavía más frecuente en las relaciones de pareja. Seguramente conoces a alguien que mantiene una queja constante frente a su pareja y sigue haciéndolo así durante años y años. Si le dices que deje a esa persona, te responderá que algún día lo hará, o que no puede hacerlo por los niños, por la hipoteca compartida o por las convicciones religiosas.


Es entonces cuando cualquiera se pregunta: Si es imposible superar esa situación, ¿por qué, entonces, no busca alguna forma de adaptarse a ella? Y si es posible superarla, ¿por qué no hace lo necesario para acabar con ese supuesto tormento?


Es en esos casos cuando el corazón va por un lado y la vida por otro. La persona sufre y se siente atrapada, pero no visualiza una forma para salir de ese laberinto. O bien cree que “así es la vida” y así se debe aceptar; o bien piensa que no es capaz de hacer un cambio. En el fondo, lo que opera es una fuerza inconsciente que desconoce.




Los mandatos inconscientes




Casi todos creemos que nuestras razones para actuar son completamente claras, pese a que muchas veces nos preguntan por qué hacemos lo que hacemos y damos respuestas muy vagas. Lo cierto es que la mente humana es mucho más compleja que eso. Parece que hay una amplia zona desconocida para nosotros mismos, en donde se alojan los motivos más profundos y auténticos de lo que hacemos.


Desde que nacemos, estamos supeditados al deseo de los otros. Nuestros padresconstruyen un significado consciente para nuestra existencia, pero también depositan expectativas y deseos inconscientes para nuestra vida.


Una madre deprimida, por ejemplo, te transmite el amor que puede darte, pero también un cierto halo gris en torno a todo lo que ocurre. Un padre distante te da amor a su modo, pero también se convierte en un fantasma inalcanzable al que quizás quieres complacer y acercar sacando buenas notas, o siendo “muy juicioso”, o armando problemas en todas partes.



Si tu corazón va por un lado y tu vida por otro, lo que sucede es que hay una contradicción entre tu deseo consciente y tu deseo inconsciente. Probablemente vives como alguien desea, o deseó, que vivieras. Ese alguien es, seguramente, uno de tus padres o de las figuras relevantes de tu infancia.



Y quieres complacerle, pero en el fondo sabes que actúas motivado por un deseo ajeno. Sin embargo, algo dentro de ti te impide rebelarte y reclamar una vida genuina, hecha a la medida de tus propios anhelos. Ese algo es el miedo infantil a perder el amor de esas personas de las que, inconscientemente, sigues dependiendo.


En el interior de cada uno de nosotros habita un niño desprotegido que haría lo que fuera necesario por no perder el amor, la atención y el cuidado de sus padres. Algunos aprenden a reconocer los recursos que tienen para hacer una vida individual, lejos de esas sombras.


Otros, en cambio, siguen gravitando alrededor de un conflicto inconsciente no resuelto con alguno de sus progenitores. Crecen, estudian, trabajan y se vuelven médicos o hasta presidentes. Pero sienten que no son ellos mismos.


Cuando el corazón no llora, llora el cuerpo


Las emociones no surgen de la nada, sino que están relacionadas con el modo de interpretar lo que nos sucede en nuestro cuerpo.Ver más »

Edith Sánchez

Escritora y periodista colombiana. Ganadora de varios premios de crónica y de gestión cultural. Algunas de sus publicaciones son "Inventario de asombros", "Humor Cautivo" y "Un duro, aproximaciones a la vida".

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ENERGÍA DE LA A A LA Z (1): EL EXCESO DE PENSAMIENTOS Y CAOS EMOCIONAL



Vamos a hablar del exceso de pensamientos y del caos emocional, ya que ambos se encuentran estrechamente relacionados. A algunos de nosotros un trauma emocional puede habernos dejado con el hábito de pensar en exceso, ya que cuando nos sentimos desbordados en nuestros sistemas emocional y energético, tendemos a llevar toda esa energía sobrante a la mente (describe un círculo alrededor de la cabeza). 

Piensa en tu mente como si se tratara de tu protector: es la parte de nosotros que durante años ha creado una lista de instrucciones para evitar el dolor. De la misma manera que si, por ejemplo, tu padre te regañó una y otra vez cuando eras niño por ir a la cocina y tomar cualquier cosa para comer, llegó un momento en que creaste dentro de tí una orden que te repetía: “No debo ir a la cocina para tomar algo de comer”. Esta es una manera muy simplista de identificar lo que nos ocurre a todos a lo largo de nuestra vida; siempre que nos sentimos amenazados o acusados, bien por la energía de alguien forma de agresión o bien como reacción emocional, tendemos a crear algo para evitar que esa amenaza vuelva a repetirse. Así es cómo creamos “reglas de seguridad” en nuestra mente que nos impidan repetir la misma acción.


Cuando se trata del exceso de pensamientos y del caos emocional en general, ambos se encuentran ligados ya que, cuando nuestro pensamiento está dando vueltas y vueltas (traza un círculo alrededor de la cabeza), lo que debemos descubrir es qué emoción se encuentra detrás. Por ejemplo, imaginemos que tuvimos una discusión con un amigo hace unos días, que no podemos quitárnosla de la cabeza (dibuja de nuevo el círculo) y se está convirtiendo en una obsesión. De ser así, comprobaremos algunas cosas:


1.-Qué estamos comiendo, cómo es nuestra alimentación

Se puede demostrar científicamente que si tomamos alimentos vivos y orgánicos que sean favorables para nuestro organismo, nuestro sistema energético permanecerá activo y vital, mientras que, por el contrario, los alimentos “muertos”, procesados o a los que tengamos alergia, harán que se vuelva más lento. De manera que, si notamos algunos síntomas de exceso de pensamientos o de caos emocional, lo que vamos comprobar en primer lugar es cómo estamos tratando nuestro cuerpo.


2.- Ejercicio físico. 

Sé que este nombre desagrada a muchas personas, porque a menudo se relaciona con agotarse físicamente en un gimnasio, pero no tiene por qué ser así; puede tratarse, simplemente, de un paseo por nuestro vecindario o de salir a la naturaleza. Así que, cuando notemos que estamos pensando demasiado, antes de nada debemos darnos cuenta de que estamos en un estado obsesivo y de que nuestro cuerpo necesita espacio, y nos aseguraremos de hacer lo que está en nuestra mano para proporcionarle lo que necesita.


3.-Nos preguntamos: ¿qué emoción se encuentra detrás de todo esto?

Porque nuestros pensamientos se encuentran en estrecha relación con nuestro cuerpo emocional. Por ejemplo, si seguimos dando vueltas y vueltas en nuestra mente a la discusión con ese amigo y estamos enfadados o intentando justificar lo que ocurrió, es muy posible que hayamos entrado en contacto con cierta tristeza acerca de lo que ocurrió. Y también es muy probable que, dentro de nuestra sociedad condicionada del siglo XXI, tengamos algunas dificultades para aceptar nuestros sentimientos de vulnerabilidad. Así, si tenemos una discusión o un desacuerdo con alguien, la tendencia programada en nosotros es la de ponernos a la defensiva, bien hacia la otra persona, o bien hacia nuestros propias emociones de tristeza y consternación al vernos envueltos en un conflicto. Por lo tanto, si nos descubrimos atrapados en pensamientos que no se detienen, debemos preguntarnos acerca de la emoción que están escondiendo.


Podemos hacerlo simplemente sentándonos en una silla durante cinco minutos y colocando las manos en la zona del torso, lo que ya de por sí crea un espacio de conciencia para que la energía descienda de la zona la cabeza. Podemos colocarlas en el corazón (Lee se toca el pecho con las dos manos, el corazón, el estómago y los costados), y en el vientre, que se encuentra directamente vinculado con las relaciones, y preguntarnos: ¿cómo me siento?

Algunos de nosotros podemos hacer esto durante varios minutos y no sentir nada, pero no debemos desanimarnos si no oímos nada en nuestra mente: por el contrario, volveremos de nuevo a la sensación de cómo nos sentimos. 

Este es un ejercicio que nos ayuda a ser más auténticos acerca de nuestros sentimientos, con el fin de evitar que la mente continúe saltando de un pensamiento a otro para llamar nuestra atención acerca de lo que no se está expresando aquí (se toca el pecho). Simplemente nos preguntamos: ¿qué estoy sintiendo?, Y otra vez, ¿qué estoy sintiendo? Quizá sintamos algo, quizá sintamos deseos de llorar y llevaremos entonces la conciencia al vientre (hace círculos con una mano en el vientre mientras con la otra se toca el corazón). O, quizás, sintamos deseos de reír, y eso es lo mejor, porque la risa es la mejor forma de llorar que podemos tener. Cualquiera que sea la emoción que surja, repetiremos el proceso de acariciar nuestro vientre en sentido circular mientras continuamos preguntándonos: ¿qué estoy sintiendo? Nos será especialmente útil a aquellos de nosotros para quienes resulte más sencillo saltar a los pensamientos que conectar con los sentimientos.



El exceso de pensamientos se produce cuando el sistema nervioso está sobrecargado y a causa de emociones intensas, de manera que sabemos que si estamos pensando sin cesar, lo que ocurre en realidad es que nuestro cuerpo necesita espacio; la mitad inferior del cuerpo, del cuello hacia abajo está gritando: “¡por favor, mírame, siénteme! ¡Baja del piso de arriba!¡La razón por la que subes ahí es porque no quieres saber nada de lo que está pasando aquí abajo!”.


De manera que démonos el tiempo para sentarnos y permanecer en contacto con nuestras emociones. Deja salir todo lo que emerja a la superficie y deja que se libere. Al terminar el ejercicio, también puede sernos de utilidad escribir o tomar algunas notas acerca de lo que aparece en nuestra conciencia porque, cuando vuelvan los pensamientos, siempre podremos leer esa página que dice:” Estoy triste por lo que ha ocurrido con mi amigo”.


Para los más sensitivos de nosotros, puede que no necesitemos un catalizador de tercera dimensión para llegar a sentir todo esto; es posible que ni siquiera haya una razón específica de por qué estamos pensando en exceso o en un estado de caos emocional. Sin embargo, sería válido el mismo ejercicio: sentarse durante cinco minutos, darnos cuenta de que estamos intentando acompasarnos con otras partes de nosotros en nuestra mente (se señala la cabeza de nuevo). Respira, deja que la inhalación baje realmente al vientre, porque en esos estados tendemos a respirar de forma superficial y frota tu vientre en círculos como lo harías con un bebé. Esto proporcionará el alivio que necesitamos en esos momentos de sobrecarga.


En el último lugar de la escala, estaríamos los que aún no pudimos resolver algún tipo de trauma de mayor o menor gravedad. Si los síntomas de excesos de pensamiento y caos emocional son frecuentes e intensos, recomendaría acudir a un psicoterapeuta o terapeuta energético, en la modalidad en la que cada uno se sienta más cómodo. Si se trata de un patrón que ya nos está creando dificultades y del que estamos cansados, démosle algún espacio en nuestra vida para que pueda resolverse trabajando con el cuerpo emocional y el campo energético.


En resumen: comprueba tu alimentación y tu nivel de ejercicio físico, reconoce que tal vez necesites desaparecer del lugar de estrés dónde estás durante 10 minutos, pon alguna música que te inspire y baila por toda la casa o usa aceite esencial; lo que sea que funcione para ti. ¿Qué te ayuda cuando te encuentras sobrecargado/a?


En mi caso, sé que el aceite esencial me va bien y el aroma me ayuda a calmarme: un poco debajo de la nariz, a ambos lados de la nuca y las sienes. También los baños, las duchas, el agua general, me ayudan a reequilibrar mi campo electromagnético y a volver a mi centro. En tu caso ¿qué es lo que te ayuda a volver a ti mismo/a? Porque cuando nos encontramos en estados de caos emocional y con exceso de pensamientos significa que ya nos hemos salido de nuestro centro.


Clave: Descubre qué te calma y te tranquiliza.


Lista de auto-cuidados:


· ¿Qué estoy comiendo?


· ¿Estoy haciendo ejercicio físico?


· ¿Duermo lo suficiente?


· ¿Necesito más espacio?


· ¿Necesitó un nuevo límite?



Lista de ajustes energéticos:


· Acariciarse a uno mismo.


· Paseos suaves, estar en la naturaleza.


· Contacto con el agua (baños, duchas, nadar)


· Aromaterapia (aceites esenciales, incienso)


· Música, baile y otros movimientos fluidos.




Espero que les sirva de ayuda. Mi amor para todos.


Lee


Video: https://www.youtube.com/watch?v=GLErCd5hVoI

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Publicado por Angeles Amor en 8/04/2015 10:27:00 a. m.

Etiquetas: Por Lee Harris

Sentires del Alma.... Solo sientan las energías, sin juzgar. Por Ashamel Lemagsa.


Amados...

Todo dolor emocional es significativo... en la medida que nosotros lo incrementamos agregándole cada día más gotas de dolor, magnificandolo, sin ser conscientes que estamos construyendo más dolor.

Qué es lo que realmente nos duele?

Generalmente no es la situación, o las personas involucradas, sino lo que nosotros interpretamos desde nuestra personalidad.

Somos nosotros los que sentimos el dolor emocional, su intensidad.
El disparador puede ser una crisis familiar, un desengaño amoroso, la pérdida de un trabajo, una mudanza, el fallecimiento de un ser amado..., pueden  ser causas variadas que se entrelazan como una malla que nos hacen temblar nuestros conceptos sobre la seguridad emocional que creíamos tener, pero se diluyo en escasos minutos.

Nada es seguro y mucho menos, para siempre...

Pues cada uno de nosotros tiene una ruta de aprendizajes individual, libre y variada, por ello lo que nos parece increíble o reprochable del otro, no lo es, pues estamos juzgando desde nuestra ignorancia sobre el plan de vida que debe cumplir el otro y que nosotros desconocemos, es más, hasta el involucrado generalmente no sabe la real causa u origen espiritual del problema a resolver, pues lo velos espirituales nos marcan un límite en el conocimiento profundo de las situaciones a vivir, tanto para nosotros como para los demás,

No sabemos que aprendizajes se debe adquirir.

No sabemos los aprendizajes que deben generar los otros,  desde los supuestos "errores" que cometen.

No sabemos las heridas que se deben abrir para sanarlas definitivamente... Recordemos que para cicatrizar una herida, debe estár "limpia" y a veces se abren para que salga a la luz en dolor encerrado en ellas.

No sabemos el lugar que los otros ocupan en el Plan Divino.

No sabemos las interconexiones que existen entre los otros y nosotros.

Entonces para que reprochar a los otros, cuando en realidad no sabemos la historia completa, de los otros ni de nosotros mismos.

Todos envueltos en los velos, construimos una realidad, desconociendo el origen de muchas situaciones a salvar, para llegar a "buen puerto"

La vida es fluir y cuando nos estancamos en el dolor que sentimos por  aquellas circunstancias que no podemos modificar o situaciones que nos llegan como un baldazo de agua fría, que nunca esperábamos recibir...

Qué hacer, entonces...

 Simplemente a secarse las lágrimas, sacarse la ropa mojada y continuar el sendero de vida, pues la vida sigue su marcha y nosotros estamos incluidos en ella.

Las conjeturas que armamos, a través de las elucubraciones  mentales, generalmente nada tienen que ver con la realidad y gastamos tiempo y mucha energía en construcciones mentales erróneas.

Si aprendemos a llevar la situación al corazón y... 

Sentir la energía que emanan los hechos y las personas involucradas es el primer paso para despejar el campo de la "maleza mental".

Debemos sentir lo primero que nos llega, pues allí están las respuestas correctas.

Qué nos llega?

Celos, envídia, pasión sin amor, amor con incapacidad de expresarlo libremente, prejuicios, miedo...

Posteriormente, puede llegar más información, pero puede estar interferida con apreciaciones personales o experiencias anteriores que nos crean comparaciones mentales, que nada tienen que ver con la realidad que se está viviendo en el aquí y ahora.

Por ello, sientan desde el corazón, las primeras energías que les llegan, después, fluyan en esas energías, sin contaminar con nuestras conjeturas egoicas mentales.

Retengan en el corazón la información que les llega, para posteriormente describir sintéticamente, en pocas palabras, lo que sienten, pueden escribirlo, para llevar un registro y a partir del mismo tomar decisiones.

Solo sientan las energías... y desde la descripción de las mismas, sean creadores de las soluciones.

No juzguen, simplemente sientan.

Los Amo.

Con Amor, Ashamel Lemagsa.




martes, 16 de enero de 2018

¿Qué son las emociones?




Contenido

· 1 Definición de emoción

· 2 Los 6 tipos de emociones

· 3 ¿Qué es lo que nos produce el miedo a nivel fisiológico?

· 4 ¿Qué es la Inteligencia Emocional?


Definición de emoción

Una emoción es un estado afectivo que experimentamos, una reacción subjetiva al ambiente que viene acompañada de cambios orgánicos (fisiológicos y endocrinos) de origen innato, influidos por la experiencia.

Las emociones tienen una función adaptativa de nuestro organismo a lo que nos rodea

Es un estado que sobreviene súbita y bruscamente, en forma de crisis más o menos violentas y más o menos pasajeras.

En el ser humano la experiencia de una emoción generalmente involucra un conjunto de cogniciones, actitudes y creencias sobre el mundo, que utilizamos para valorar una situación concreta y, por tanto, influyen en el modo en el que se percibe dicha situación.

Durante mucho tiempo las emociones han estado consideradas poco importantes y siempre se le ha dado más relevancia a la parte más racional del ser humano. Pero las emociones, al ser estados afectivos, indican estados internos personales, motivaciones, deseos, necesidades e incluso objetivos. De todas formas, es difícil saber a partir de la emoción cual será la conducta futura del individuo, aunque nos puede ayudar a intuirla.

Apenas tenemos unos meses de vida, adquirimos emociones básicas como el miedo, el enfado o la alegría. Algunos animales comparten con nosotros esas emociones tan básicas, que en los humanos se van haciendo más complejas gracias al lenguaje, porque usamos símbolos, signos y significados.

Cada individuo experimenta una emoción de forma particular, dependiendo de sus experiencias anteriores, aprendizaje, carácter y de la situación concreta. Algunas de las reacciones fisiológicas y comportamentales que desencadenan las emociones son innatas, mientras que otras pueden adquirirse.

Charles Darwin observó como los animales (especialmente en los primates) tenían un extenso repertorio de emociones, y que esta manera de expresar las emociones tenía una función social, pues colaboraban en la supervivencia de la especie. Tienen, por tanto, una función adaptativa.


Los 6 tipos de emociones

Existen 6 categorías básicas de emociones.

· MIEDO: Anticipación de una amenaza o peligro que produce ansiedad, incertidumbre, inseguridad.

· SORPRESA: Sobresalto, asombro, desconcierto. Es muy transitoria. Puede dar una aproximación cognitiva para saber qué pasa.

· AVERSIÓN: Disgusto, asco, solemos alejarnos del objeto que nos produce aversión.

· IRA: Rabia, enojo, resentimiento, furia, irritabilidad.

· ALEGRÍA: Diversión, euforia, gratificación, contentos, da una sensación de bienestar, de seguridad.

· TRISTEZA: Pena, soledad, pesimismo.

Si tenemos en cuenta esta finalidad adaptativa de las emociones, podríamos decir que tienen diferentes funciones:

· MIEDO: Tendemos hacia la protección.

· SORPRESA: Ayuda a orientarnos frente a la nueva situación.

· AVERSIÓN: Nos produce rechazo hacia aquello que tenemos delante.

· IRA: Nos induce hacia la destrucción.

· ALEGRÍA: Nos induce hacia la reproducción (deseamos reproducir aquel suceso que nos hace sentir bien).

· TRISTEZA: Nos motiva hacia una nueva reintegración personal.


Los humanos tenemos 42 músculos diferentes en la cara. Dependiendo de cómo los movemos expresamos unas determinadas emociones u otras. Hay sonrisas diferentes, que expresan diferentes grados de alegrías. Esto nos ayuda a expresar lo que sentimos, que en numerosas ocasiones nos es difícil explicar con palabras. Es otra manera de comunicarnos socialmente y de sentirnos integrados en un grupo social. Hemos de tener en cuenta que el hombre es el animal social por excelencia.

Las diferentes expresiones faciales son internacionales, dentro de diferentes culturas hay un lenguaje similar. Podemos observar como en los niños ciegos o sordos cuando experimentan las emociones lo demuestran de forma muy parecida a las demás personas, tienen la misma expresión facial. Posiblemente existan unas bases genéticas, hereditarias, ya que un niño que no ve no puede imitar las expresiones faciales de los demás. Aunque las expresiones también varían un poco en función de la cultura, el sexo, el país de origen etc. Las mujeres tienen más sensibilidad para captar mejor las expresiones faciales o las señales emotivas y esta sensibilidad aumenta con la edad. Otro ejemplo son los rostros de los orientales, especialmente los japoneses, son bastante inexpresivos, pero es de cara a los demás, porque a nivel íntimo expresan mejor sus emociones.

Las expresiones faciales también afectan a la persona que nos está mirando alterando su conducta. Si observamos a alguien que llora nosotros nos ponemos tristes o serio e incluso podemos llegar a llorar como esa persona. Por otro lado, se suelen identificar bastante bien la ira, la alegría y la tristeza de las personas que observamos. Pero se identifican peor el miedo, la sorpresa y la aversión.

Las emociones poseen unos componentes conductuales particulares, que son la manera en que éstas se muestran externamente. Son en cierta medida controlables, basados en el aprendizaje familiar y cultural de cada grupo:

· Expresiones faciales.

· Acciones y gestos.

· Distancia entre personas.

· Componentes no lingüísticos de la expresión verbal (comunicación no verbal).

Los otros componentes de las emociones son fisiológicos e involuntarios, iguales para todos:

· Temblor.

· Sonrojarse

· Sudoración

· Respiración agitada

· Dilatación pupilar

· Aumento del ritmo cardíaco

Estos componentes son los que están en la base del polígrafo o del “detector de mentiras”. Se supone que cuando una persona miente siente o no puede controlar sus cambios fisiológicos, aunque hay personas que con entrenamiento sí pueden llegar a controlarlo.


¿Qué es lo que nos produce el miedo a nivel fisiológico?

Cuando nos encontramos ante un estímulo que nos provoca miedo o temor, nuestro cuerpo reacciona activándose, de manera que estemos a punto para cualquier reacción de lucha o huida que sea preciso a fin de protegernos, ya que nuestro impulso más básico es el de la supervivencia.

La activación se produce de la siguiente manera:

· El lóbulo frontal de la corteza cerebral por la acción del hipotálamo activa la glándula suprarrenal.

· La glándula suprarrenal descarga adrenalina.

· Las pupilas se dilatan

· El tórax se ensancha

· El corazón se dilata, aumenta la provisión de sangre.

· Se produce un aumento de la tensión arterial.

· Los músculos se contraen.

· El hígado libera glucosa, el combustible de los músculos.

· La piel palidece.

· Los bronquios se dilatan para aumentar el volumen de oxígeno.

· En casos extremos la vejiga urinaria se vaciará.


¿Qué es la Inteligencia Emocional?

De la misma manera que se reconoce el CI (cociente intelectual), se puede reconocer laInteligencia Emocional. Se trata de conectar las emociones con uno mismo; saber qué es lo que siento, poder verme a mi y ver a los demás de forma positiva y objetiva. La Inteligencia Emocionales la capacidad de interactuar con el mundo de forma receptiva y adecuada.

Características básicas y propias de la persona emocionalmente inteligente:

· Poseer suficiente grado de autoestima.

· Ser personas positivas

· Saber dar y recibir

· Empatía (entender los sentimientos de los otros)

· Reconocer los propios sentimientos

· Ser capaz de expresar los sentimientos positivos como los negativos

· Ser capaz también de controlar estos sentimientos

· Motivación, ilusión, interés

· Tener valores alternativos

· Superación de las dificultades y de las frustraciones

· Encontrar equilibrio entre exigencia y tolerancia.

Daniel Goleman explica que la Inteligencia Emocional es el conjunto de habilidades que sirven para expresar y controlar los sentimientos de la manera más adecuada en el terreno personal y social. Incluye, por tanto, un buen manejo de los sentimientos, motivación, perseverancia, empatía o agilidad mental. Justo las cualidades que configuran un carácter con una buena adaptación social.

El psicólogo W. Mischel hizo un experimento con niños de 4 años: les daba un caramelo y les decía que tenía que irse un momento, pero que debían esperar a que él volviera antes de comérselo, si lo hacían así él les daría otro caramelo como premio. El tiempo que permanecía fuera era tan sólo de 3 minutos. Habían niños que no esperaban y se comían el caramelo. Posteriormente hizo un seguimiento de los niños y observó que los que no se habían comido el caramelo, eran más resistentes a la presión, más autónomos, más responsables, más queridos por sus compañeros y mejor adaptados en el medio escolar que los otros.

Todas las personas nacemos con unas características especiales y diferentes, pero muchas veces la manera que tenemos de comportarnos o de enfrentarnos a los retos de la vida son aprendidos. Desde pequeños podemos ver como para un niño no está tan bien visto llorar y expresar sus emociones como en una niña, además a los varones se les exige ser más valientes, seguros de sí mismos. También podemos observar como, según las culturas, las mujeres son menos valoradas, tanto en el ámbito personal como en el laboral, lo cual es el origen de opresiones y malos tratos. Todo esto lo adquirimos sin darnos cuenta ya desde el momento en que venimos al mundo: nos comportamos como nos han “enseñado” a comportarnos. Quererse a uno mismo, ser más generoso con los demás, aceptar los fracasos, no todo depende de lo que hemos heredado, por lo que hemos de ser capaces de seguir aprendiendo y mejorando nuestras actitudes día a día, aprender a ser más inteligentes emocionalmente, en definitiva a ser más felices.



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Las Enseñanzas Esenias: El Universo es Tu Espejo – Con Maryam Hasnaa




Maryam Hasnaa es una maestra espiritual, sanadora de energía y brillante luz de sabiduría. Organiza talleres internacionales y viajes para enseñar a la gente cómo conectarse con su esencia y transformar su sufrimiento en sabiduría y verdad.

Durante nuestra entrevista, Maryam compartió una profunda sabiduría espiritual sobre los Esenios, y cómo el universo es un gran espejo.



¿Quiénes son los esenios?

Los Esenios son una antigua hermandad de seres divinamente iluminados que creían que estaban aquí para compartir la iluminación con el planeta. Fueron firmes partidarios del autodominio y la vida basada en el corazón.

¿Por qué tenemos estos espejos?

Estamos creando todo el tiempo, seamos conscientes de ello o no. Los espejos de Essene nos hacen saber constantemente lo que estamos creando, y nos lo reflejan sin cesar.

Cuando emitimos una vibración negativa, el universo aparece para que apoyemos nuestro aprendizaje. Nos recuerda suavemente lo que está ocurriendo dentro de nosotros, para hacernos conscientes de nuestra creación. Cuando no despertamos a esto y nos hacemos conscientes, el efecto espejo aumenta en intensidad. Esto sería análogo a reprobar una prueba en la escuela y tener que volver a tomar una versión más desafiante del original.

El universo no discrimina sobre lo que nos refleja. Es amor incondicional, reflejando a ustedes exactamente lo que sea que estén proyectando hacia afuera – positivo o negativo. El amor incondicional no tiene piedad, respeta.

Cuando estás emitiendo negatividad, no te permite hacerlo con calma. En vez de eso, te apoya amorosamente, y cree en ti lo suficiente como para volver a salir de los desafíos que surgen a través del efecto espejo.

El amor cree en ti y te respeta lo suficiente como para mostrarte incondicionalmente lo que estás proyectando hacia afuera, para que tu crecimiento y expansión ocurran. En su misericordia está la misericordia absoluta.

¿Cuáles son los 7 espejos?

Espejo #1: Lo que ves fuera de ti es un reflejo exacto de lo que eres en ese momento.

(Recuerde que los espejos están reflejando su mente consciente y subconsciente.)

Espejo #2: Atraes lo que juzgas.

Usted verá a menudo que esto ocurre en un formato de patrón en múltiples áreas de su vida si presta mucha atención. Note que hay una gran diferencia entre el juicio y el discernimiento.

Una cosa es tener preferencias (discernimiento) y algo completamente diferente para albergar juicios imputados sobre cualquier cosa. En el caso de una sentencia acusada, cualquier cosa a la que te resistas es simultáneamente lo que estás alimentando.

Espejo #3: “El tercer espejo te mostrará algo que has perdido, regalado o quitado.”

Maryam comparte que aquí es de donde vienen los celos. Comparte una hermosa explicación para esto en la entrevista!

Espejo #4: Un Amor Olvidado

Maryam comparte los contextos importantes en los que esto se mostraría en nuestras vidas, así como el significado detrás de ello. ¡Esta es una de mis favoritas!

Espejo #5: La noche oscura del alma – las partes reprimidas de ti mismo que has condenado serán reflejadas de vuelta a ti por personas o circunstancias que aparecen en tu vida.

Si tenemos una persona negativa o una experiencia en la que estamos muy cargados, queremos averiguar qué es lo que esto nos refleja y cómo representa de alguna manera un elemento profundo o repudiado de nosotros mismos. Una vez que podemos poseer esto, hay espacio para la sanación profunda.

En una nota al margen, Maryam también comparte que las partes más profundas y rechazadas de ti mismo son a menudo lo que más te atrae inconscientemente en una pareja! El propósito de esto es que te veas a ti mismo en su totalidad, para que puedas integrarte y ser completo.

Espejo #6: Un espejo del aspecto de tu madre o padre aparece para ti.

Esto es emocionante! Tendrás que ver la entrevista para saber cuán elocuentemente Maryam explica esto.

Espejo #7: El espejo de su auto-concepto tanto consciente como subconsciente.

Las personas aparecerán en tu vida para reflejar cómo te tratas a ti mismo. Este puede ser el más poderoso, porque no siempre somos conscientes de cómo nos estamos mostrando en la relación con nosotros mismos.


Por ejemplo, si constantemente te escuchas hablar de cómo la gente “se aprovecha de ti”, lo más probable es que estás aprovechando tu propio tiempo, recursos o energía para complacer a otras personas. Las personas que aparecen en tu vida y “se aprovechan” son tus maestros, reflejándote exactamente cómo te tratas a ti mismo.
Recuerda:

Cada evento espejo es una oportunidad para reconocerse más claramente. El dolor o la frustración están aquí para guiarnos hacia la parte fragmentada de nosotros mismos que nos llama a la integración.


Cuando estás en piloto automático, no estás creando conscientemente. Cualquier programa que usted haya escogido en su niñez está creando en su nombre. Cuanto más intencionalidad podemos llevar a cada momento, decisión, emoción y pensamiento, más fluimos con la corriente de la vida.


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6 Técnicas Para Conducirte a Una Vida Verdaderamente Satisfactoria



A continuación te vamos a mostrar las 6 técnicas para llevarte a tener una vida satisfactoria y plena. ¡Toma nota y comienza a ser feliz!

Entiende que eres tú el que toma las riendas de tu vida

Estamos muy lejos de entender la complejidad y el impacto que la mente tiene en nuestra vida. Nuestros pensamientos pueden muy bien influenciar a quién entra en nuestras vidas y el momento oportuno. Los eventos que cambian nuestras vidas pueden no ser por casualidad, sino que más bien pueden ser llamados a nosotros por nuestro ser superior.

Debemos entender que podemos llegar a ser condicionados por diversas influencias si permitimos que la vida y sus grandes misterios sean pasados por alto. Nuestra mente egoísta puede llevarnos a la distracción, a la deuda y hacernos olvidar lo que es realmente importante en la vida. Terminamos participando en actividades triviales o actividades hedonistas mientras tratamos de distraernos del significado más profundo de la vida.



Evitar el apego lleva a la felicidad

¿Por qué nos distraen constantemente para que pensemos que para ser feliz hay que tener cosas y querer lujos? ¿Por qué pasamos nuestras vidas buscando satisfacción a través del materialismo?

El razonamiento principal detrás de muchos de nuestros deseos actuales no es de ninguna manera práctico, sirviendo sólo al ego, al estatus y a la naturaleza ostentosa del individuo. El apego es el querer aferrarse y mantener un estado permanente y no estar separado de una cosa o persona. El principio general detrás del no apego es cultivar una mente de desapego.

Una vez que hacemos esto podemos entonces movernos hacia una mente de unidad que involucra compasión, una comprensión de la impermanencia y ver experiencias para lo que son.

Abraza a la felicidad

La felicidad no se puede poseer, ganar, usar o consumir. La felicidad es la experiencia espiritual de vivir cada minuto con amor, gracia y gratitud”. Denis Waitley

Una vez que hemos soltado nuestros apegos empezamos a darnos cuenta que la felicidad ya está dentro de nosotros. Podemos desarrollar esto reconociendo y permitiéndonos ser capaces de explotar esta fuente sagrada a través de la meditación, el silencio y otras prácticas espirituales.

Llenando nuestras vidas de amor y practicando; cultivando internamente el amor hacia ti mismo, hacia los demás y hacia todo el universo nos olvidamos de nosotros mismos y pensamos en los demás. La mayoría de nuestros problemas, problemas y estrés vienen de enfocarnos en nosotros mismos. Nuestro ego y nuestros deseos egoístas sólo nos traerán tristeza, anhelo y ansiedad.


Cultivar la conciencia


Si estamos demasiado ocupados, si nos dejamos llevar cada día por nuestros proyectos, nuestra incertidumbre, nuestro anhelo, ¿cómo podemos tener tiempo para detenernos y profundizar en la situación -nuestra propia situación, la situación de nuestro ser querido, la situación de nuestra familia y de nuestra comunidad, y la situación de nuestra nación y de las demás naciones?”. Thich Nhat Hanh

La verdadera conciencia es ser capaz de observar y entender la vida como un espectador imparcial. En su mayor parte, la conciencia de nuestro mundo físico se trata de estar en el momento y experimentar el ahora. No se trata de estar en piloto automático y hacer cosas por costumbre.

Nuestro ego, apego y distracciones constantes son remanentes de nuestro condicionamiento y deben ser observados, comprendidos y superados si queremos alcanzar la verdadera conciencia. Si podemos dejar caer nuestras ideas de propiedad, posesión y etiquetado y ver todo como uno y todo el mundo está conectado y se vuelve más consciente de nuestras vidas.

Entender el miedo


“Nada en la vida debe ser temido. Sólo hay que entenderlo”. Marie Curie

El miedo es una respuesta emocional a algo que puede o no suceder en el futuro. La mayoría del miedo es falso e imaginado; sólo existe en la mente del individuo. El miedo es una construcción psicológica de la mente que se presenta en muchas formas, entre ellas la preocupación, la ira, la ansiedad, el estrés, la fobia, etc.

Nuestras mentes están corriendo con pensamientos de no-logros, fracasos, dependencia, resentimiento, amargura, fatiga, celos, apego e inseguridad. La mayoría de nuestros temores vienen como resultado del aprendizaje. Estamos condicionados a experimentar ciertos estados de temor a lo largo de nuestras vidas.

El miedo puede ser liberado si nos damos cuenta de que estamos manifestando la mayoría de estos estados nosotros mismos al enfocarnos en eventos pasados o futuros potenciales que probablemente nunca sucederán. Una vez que nos damos cuenta de esto, no hay casi nada que temer.

Date cuenta de que todo cambia

“Vuélvete totalmente vacío. Que tu corazón esté en paz. En medio de las idas y venidas del resto del mundo, observa cómo los finales se convierten en principios “. Dr. Wayne Dyer

Cuando entendemos y aceptamos que nada es permanente, nuestra sabiduría crece. Esto nos permite dejar todo, disfrutar de la vida y ser libres. Pronto descubrimos que nada de lo que queremos puede darnos satisfacción duradera, todo está en un estado de cambio y nada permanece igual.

Cualquier cosa que anhelamos o deseamos, los mejores alimentos, el mayor placer sensorial, sabemos que nada en el universo puede darnos placer duradero, nada. Todo terminará yendo y viniendo.

En el fondo todos sabemos esto, pero luchamos con esta verdad durante la mayor parte de nuestras vidas. Algunos días somos felices y otros infelices. Estamos en una esfera de cambio constante. Cuanto más luchemos contra esto, más miseria nos causará. Aprendiendo a comprender que todo cambia podemos empezar a vivir la vida sin inhibiciones y evitar quedar atrapados en una visión rígida del mundo y una forma de vida.


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